¡Recupera los electrolitos perdidos!

Desde hace unos años, el primer tema de física y química de 3º de ESO, lo imparto llevando a cabo un experimento científico. ¿Qué mejor momento que el estudio del “método científico” para que mis estudiantes se conviertan en investigadores y apliquen el método de Galileo para el progreso de la ciencia?

Todo comienza con unas preguntas bastante complejas: ¿Qué es la ciencia?, ¿qué es la técnica?, ¿qué relación hay entre ciencia y técnica?, ¿la ciencia y la técnica tiene que ser complejas?… Y poco a poco los voy llevando al tema de investigación de este curso.

active-beach-bicycle-1302925 copiaEste año toca hablar de deporte, publicidad y ciencia, de cómo las compañías de refrescos tratan de vendernos caras bebidas que se supone que nos van a restablecer a nuestro estado habitual después del esfuerzo. Un truco habitual de marketing consiste en dotar al producto objeto de venta de beneficios apoyados por argumentos científicos. En el caso de estas bebidas, uno de los pilares sobre los que se apoya la estrategia de venta es la promesa de reposición de electrolitos perdidos tras el esfuerzo. La propuesta de investigación que ha hecho a los alumnos es la de tratar de determinar qué tendrá más capacidad para reponer electrolitos, si una bebida isotónica comercial, o un vaso de zumo de naranja. Como en otra ocasión, he recurrido a Science Buddies para buscar el proyecto.

La duda está sembrada. Es la primera fase del método científico. Sin la observación de un fenómeno o el planteamiento de un problema no hay investigación científica. A continuación los estudiantes buscan la información que les va a dar la base teórica necesaria para la comprensión del problema. También se marcan unos objetivos y se plantean unas hipótesis.
El diseño del experimento corre de mi parte (o de science buddies), y dedican una sesión para ir al laboratorio, montar y medir. Se emplea un multímetro o tester para obtener la intensidad de corriente que pasará por un circuito que cerrará, sobre un sensor creado por ellos mismos, el líquido del que se medirá la conductividad.

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Cada medida la realizan por triplicado y recogen esos datos en tablas para posteriormente calcular la conductividad de la muestra. Discuten y analizan los resultados extraídos y finalmente redactan las conclusiones del trabajo.

Con este experimento no sólamente aprendemos a apreciar el trabajo del científicos y sus métodos. Conectamos ciencia con sociedad, potenciamos el sentido crítico, aprendemos que no siempre todo es lo que parece y que la forma de acercarnos a la verdad es mediante la razón y el análisis.

Resultados del trabajo.

La mejor parte del trabajo ha sido comprobar si las hipótesis planteadas por unos y otros se cumplian. Para algunos, las bebidas isotónicas, por estar producidas para eso, debían contener mayor cantidad de electrolitos. Otros, siguiendo su intuición, aplicando más la táctica que la razón, deducían que tenían que ser los zumos de frutas. Otros comprobarían que bebida isotónica y bebida energética no era el mismo producto. Y todo a partir de los resultados y su análisis.

En la siguiente tabla se recoge la conductividad media (en mS) calculada para cada bebida, teniendo en cuenta que se tomaron 12 medidas para el agua, 9 para acuarius, 3 para isogo (otra bebida isotònica), 9 para el zumo de naranja, 6 para el zumo de piña y 3 para cada una de las bebidas restantes.

Bebida Conductividad (mS)
Agua 0,43
zumo de naranja 1,44
zumo de limón 0,69
Zumo de piña 0,89
Trina 0,33
Aquarius 0,49
Isogo (bebida isotónica) 0,59
Fanta de naranja 0,38
Coca-Cola 0,35
Monster 0,28

Y en la siguiente gráfica se muestran estos mismos resultados de una forma mucho más visual:

gráfica bebidas isotónicas

Conclusión

La conclusión evidente es que no hay mejor líquido para reponer electrolitos que un buen zumo natural. Curiosamente las bebidas isotónicas aportan un poco más de estos que el agua del grifo.

Otra conclusión interesante de algunos estudiantes, que más bien daría lugar para un nuevo estudio, es que a pesar de que las bebidas comerciales isotónicas no contienen mayor cantidad de electrolitos, las continuarían consumiendo por aportar, no solo electrolitos, sino otras sustancias como vitaminas y azúcares en mayor cuantía que los zumos naturales, cosa, que obviamente, habría que demostrar.

Mención especial

Haremos una mención especial a la alumna Ester Cano Gil, que ha realizado una excelente memoria y que cuelgo aquí con su permiso.

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