Seguridad de los adolescentes en la red.

Tendemos a pensar que la juventud de hoy en día es diferente a la de antaño, y andamos equivocados. Es el entorno el que ha modificado los parámetros en los que se mueven hoy en día los jóvenes. Es cierto que la edad de entrada y salida de la adolescencia ha variado y sin embargo, en esencia un adolescente es un joven que se trata de alejarse del paraguas de la familia para buscar su camino como individuo. Como animales sociales que somos, esa búsqueda se hace en compañía de los iguales, cuya visión del mundo es similar, y no de los padres que acaban siendo para ellos unos seres condescendientes y limitadores de la libertad. Sin perder esto de vista, hagamos un duro acto de recuerdo y tratemos de vernos, con franqueza, a nosotros mismos a su edad. En esencia, somos iguales. Las herramientas han cambiado; mientras nosotros aprovechábamos cualquier resquicio para colgarnos del teléfono que nuestros padres habían colocado estratégicamente en el lugar más concurrido de la casa, ellos buscan con desesperación la señal wifi que les conecte con sus amigos. No nos regodeemos demasiado en nuestros recuerdos, y tengamos los pies en el suelo. Ahora nos hemos convertido en nuestros padres, y nuestro deber es velar por nuestros hijos, no ser condescendientes con su comportamiento, no ser sus amigos.

El peligro que tienen estas nuevas tecnologías frente a las antiguas es que son más dificiles de controlar por nuestra parte. Para nuestros padres era muy sencillo, sentarse en la butaca de enfrente durante nuestra conversación, o en ocasiones, llevarse detras el cable telefónico. Pero hoy en día la tecnología nos supera, y estamos desfasados con respecto a nuestros hijos que en la mayoría de casos, tienen mayores conocimientos de redes sociales que nosotros. Por otro lado está la brecha generacional. Como ya he dicho, en esencia los adolescentes tienen unos patrones de comportamiento similares en cualquier época, pero las herramientas son diferentes. Las redes sociales les permiten llegar a más gente y más lejos. Tiene el éxito social al alcance de la mano traducido en un gran número de seguidores en las redes sociales. Echa un vistazo a cuantos tiene tu hijo en instagram, que es una de las aplicaciones con más éxito entre los jóvenes a la hora de escribir este artículo. ¿Crees que tu hijo interacciona verdaderamente con todos y cada uno de ellos? Pues es evidente que no, y si lo hace con un gran número posiblemente estés ante un caso de adicción a la red y debas buscar ayuda profesional. ¿Qué sentido tiene tener tantos seguidores y seguidos? Éxito social, a mayor número de seguidores, a mayor desfase entre seguidores y seguidos, más prestigio. Para ello llegan incluso a seguir para ser seguidos para posteriormente dejar de seguir. Estos comportamientos, nos pueden parecer a priori absurdos, pero para entenderlos hay que empatizar con ellos, o con nuestro yo joven.

Es intención de este artículo servir de pequeña guía para todos los padres, especialmente los que andan perdidos ante esta nueva forma de relación humana. Me voy a dejar muchas cosas en el tintero pero espero tocar los temas más importantes y más destacables. Por supuesto, estoy abierto a preguntas y sugerencias.

Empecemos pues viendo de qué entorno vamos a hablar.

Una red social es una comunidad virtual en la que individuos con generalmente alguna actividad, interés común o incluso parentesco, interaccionan entre ellos, comparten pensamientos, fotos, historias, es decir, sociabilizan. Seguro que te suenan redes como Facebook, Instagram, Twitter, Pinterest o Linkedin y es posible que estés adherido a más de una. Si es así, sabrás que debido a la última norma europea de protección de datos, las redes sociales se han vuelto más seguras. Aún así, es bastante sencillo tener un perfil falso, es decir, crear una cuenta tras la que se esconde alguien que no se corresponde con la imagen y personalidad que se muestra.

Quiero diferenciar las redes sociales, de las aplicaciones de mensajería instantánea, tales como whatsapp, telegram, line o snapchat. Aunque muchas veces la línea entre unas y otras es muy delgada, el fin de estas últimas es de proveer de un sistema de comunicación directa entre dos o más individuos. Aquí, mantener el anonimato o esconderse bajo una falsa identidad es más complicado.

Estas nuevas formas de interacción generan una serie de problemas que nos es complicado abordar, posiblemente porque es tan nuevo para nosotros, y para los adolescentes, que las reglas de conducta todavía no están claramente asumidas o establecidas. Cuando hablo de seguridad en internet con vuestros hijos, lo primero que trato de hacerles entender es que, aunque estén delante de una máquina, aunque no tengan a una persona enfrente y no no pueda observar sus reacciones por sus gestos, aunque esto no sea así, al otro lado de la máquina está esa persona. Así pues, el comportamiento que hemos de observar con nuestro interlocutor es el mismo que tendríamos si estuviésemos hablando con él en persona. Por desgracia, se ha vuelto demasiado habitual en las redes sociales, el insulto, el desprecio, las palabras toscas, la comunicación agresiva. Comportamientos que seguro no tendríamos en un entorno de contacto humano. Pero no hemos de perder nunca de vista que mi conversación la tengo con una persona, a la que puedo herir con mis palabras. Debemos tratar de no diferenciar entre nuestro yo real y nuestro yo virtual, tal como el Dr. Jeckyll y Mr Hide. En segundo lugar, les hablo de las siguientes prácticas perniciosas en la red:

Ciberacoso o ciberbullying: Es el acoso al que una persona o un grupo someten a otra, a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería, juegos en línea, etc. Mediante el ciberacoso se busca la humillación del individuo, no solo enviando amenazas de carácter físico y psicológico. También incluye la publicación de contenido negativo, pernicioso o información falsa acerca de la persona humillada. El ciberacoso es difícil de notar por familias o profesores, pero mantente alerta ante cambios de comportamiento en tus hijos. Es posible que parte de la humillación lleve algún tipo de chantaje dirigido a que el adolescente no haga público el ataque que está recibiendo.

El grooming son las acciones que toma un adulto para, generalmente haciendose pasar por un igual, ganarse la confianza del menor, extorsionarlo y conseguir una cita para abusar de él. Tal y como les digo a mis alumnos, es posible que piensen que la gente que cae en esta trampa son personas con poca capacidad reflexiva o poco cuidadosas, que crean que esto no les puede pasar a ellos. Recordad que una de las características del adolescente es que cree tener el control de las situaciones. Pero lo cierto es que la gente cae atrapada en las redes de este tipo de acosadores. No es que el adolescente sea demasiado joven, es que el adulto es demasiado experto. Ha tenido muchos años para aprender a desconfiar, a mentir, a adaptarse a su interlocutor. Y estas personas en concreto, son depredadores expertos. Crean perfiles falsos de personalidad, les dicen al adolescente lo que quiere oir, le facilita  imágenes robadas a otro perfil real y se los trabajan a lo largo del tiempo para tratar de parecer lo más convincentes posible.

Sexting: Es la publicación de imágenes de carácter sexual. Quizás te pueda parecer increible que un adolescente cualquiera y mucho menos tu hijo, vaya a compartir fotografías en las que se le ve desnudo. Y sin embargo sucede. En muchas ocasiones el sexting va ligado al grooming. Una estrategia consiste en conseguir imágenes de su yo falso en las que se aprecia su desnudez y que envía al adolescente, esperando ser correspondido. El acosador utiliza las imágenes recibidas por el chico o chica para chantajearlo y atraparlo. Este es quizás el peor de los escenarios relacionados con el sextin, pero no es el único. Una imagen enviada ya no nos pertenece, es imposible de controlar, puede acabar accidentalmente en otras manos, e incluso podemos perder la amistad o el amor de la persona a la que le enviamos la imagen inconveniente en cierta ocasión y esta puede usarla para hacernos daño.

El phising es el uso de webs ficticias para conseguir los datos personales o las claves de acceso a un sitio con el fin de realizar hacking. Es muy popular el empleo de estos métodos para acceder a webs bancarias, y no hay banco que no advierta acerca de estas prácticas. No hay banco que no informe de que nunca solicita las claves de acceso mediante correo. El phising es poco común en el entorno adolescente, pero hay que enseñarles a manejar sus contraseñas y nunca cederlas a terceros, sea quien sea quien se las solicite.

Hacking: Existe un hacking “bueno” y uno “malo”. El bueno es el que está dirigido por empresas que contratan a expertos informáticos para que busquen brechas en su sistema de seguridad. Pero nosotros no estamos en este caso. Para nuestros hijos el hacking supone que alguien consiga las contraseñas de acceso a sus redes sociales y pueda acceder a ellas suplantándolos. También supone, aunque sea menos probable por los conocimientos que se requiere para poderlo hacer, la capacidad que tenga el hacker para acceder remotamente al ordenador, su información e incluso poder tomar control de él. Ni que decir tiene que esto puede llegar a ser un problema grave.

En este punto hay muchas cosas de las que hablar, sobre la adicción de la red he pasado de soslayo, pero ya he advertido que dejaría unas cuantas cosas en el tintero. Busquemos soluciones a los problemas planteados. ¿Qué hacer para mejorar la seguridad de nuestros hijos en la red?

Educarlos. Es la mejor baza que tienes, enseñarles qué actitudes son correctas y qué actitudes son incorrectas, y esto no lo conseguirás si aplicas una moral para la vida y otra para la red. Insisto en que no existe un yo real y un yo virtual. Debes enseñarle a respetar al prójimo y de esa manera no será agente de malas prácticas. A estas alturas habrás notado que planteo la posibilidad de que tu hijo sea el acosador. No pierdas de vista que la impunidad que creen tener en la red les hace en ocasiones adoptar conductas que no se atreverían a aplicar fuera de ella. Edúcalos también para que tengan herramientas para defenderse ante los ataques. Deben poder confiar en ti y esto no se consigue siendo amigo de tu hijo, sino siendo precisamente padre. Deben ver en ti una figura sólida que les marque las pautas de buen comportamiento, que les indiquen qué se hace y que no, pero que también vean en ti a alguien que, aunque enfadado, es capaz de darlo todo por sacarles del atolladero. Debes darles herramientas para que sepan defenderse, para que tengan confianza en si mismos y autoestima, para que sean capaces de decir al abusón basta y sepan pararles los pies. Se ataca al débil, al que no es capaz de dar respuesta ante el ataque y se va empequeñeciendo, y por supuesto no hablo del aspecto físico.

Ser custodio de sus redes sociales. En sus términos y condiciones, Facebook no permite su uso a menores de 18 años, Twitter no tiene restricciones pero se ha de introducir la edad para evitar contenido multimedia sensible, instagram no permite el uso a menores de 14 años y snapchat a menores de 13. Es sólo un pequeño ejemplo pero ilustra el mal uso que ya de por sí estamos realizando. Debe ser decisión tuya el que empleen alguna de estas herramientas, pero además, no olvides que tu hijo es un menor. El teléfono es tuyo, el ordenador es tuyo y las cuentas las deben usar con tu permiso. Guarda tu también las claves y mantén su privacidad, pero ante cualquier sospecha, no dudes en acceder para comprobar si tu hijo está teniendo algún comportamiento incorrecto o está siendo sometido a algún tipo de abuso. Si tu hijo es menor, el deber de protección está por encima del de privacidad. Tu has de ser el guardian de sus cuentas. Tienes que tener el poder de acceder a ellas en cualquier momento. El juez de menores Emilio Calatayud en su habitual estilo provocador habla de  supervisar la intimidad de nuestros hijos, de ser vigilantes de lo que hacen. Está por encima nuestro deber como padres de educar a nuestros hijos, que el de la intimidad personal de nuestros niños, que no dejan de ser personas en estado de formación. Seguramente tus padres echarían un vistazo de cuando en cuando a tus cajones, y quizás en aquel momento no te pareciera bien aunque ahora comprendes que no buscaban más que tu protección. Pues bien, los cajones de ahora son las cuentas de redes sociales y sistemas de mensajería.

No lo alarmes y no te cierres a que tenga encuentros con desconocidos. Si, después de todo lo dicho, estás leyendo que no lo alarmes. A fin de cuentas el peligro en la red existe como en la vida real. Simplemente hay que tomar precauciones. Un exceso de alarma, una reacción exagerada puede obrar el efecto contrario. Y no te opongas a que tenga encuentros con desconocidos, pero negocia el acompañarlo, al menos hasta que veas que su cita és quien dice ser.

Conciéncialo sobre su cuerpo. Enséñale que no debe mostrar nada que pueda comprometerle. Toda imagen colgada en la red es permanente, no desaparece. Ni siquiera borrándola, ni siquiera teniendo las cuentas privadas, una vez subida, cualquiera, amigo o no, puede hacer copias y escapar de su control. Seguid la máxima “no muestres lo que no quieras que se vea”. En una línea similar, explícale porqué no debe publicar cosas que en el futuro puedan comprometerle. En pocos años entrará en el mundo laboral y las empresas hacen labor de búsqueda de datos en redes sociales para conocer el perfil psicológico y conductual de sus candidatos.

Bloquea las cámaras. Una webcam externa al ordenador puede conectarse y desconectarse a voluntad, pero una cámara de portátil no. Hay programas, que tras haber accedido a tu ordenador pueden tomar control de él, es decir, pueden poner en marcha la cámara.

Estate al día. Trata de mantenerte informado con respecto al uso de redes, a veces es tan sencillo como leer noticias en los periódicos. A veces hay que indagar un poco más. Ábrete una cuenta y participa como un usuario más, en tu propio círculo, no invadas el de tu hijo, pero no hay mejor arma para luchar que conocer a qué te enfrentas. Y si no te ves capaz, pide ayuda a alguien que se maneje bien en estos entornos.

Haz que tu hijo confíe en ti y busque tu ayuda. Y si tu no eres capaz de resolverlo por ti mismo, busca ayuda. Puede ser que te encuentres ante una situación de la que no sabes salir, que no sabes como actuar. Busca información en la red, pregunta en servicios sociales del ayuntamiento, consulta las páginas que te dejo al final, sobre todo las dos últimas guías.

Denuncia en caso de que os veáis acosados. Acompaña a tu hijo. Aunque crean que su información comprometida puede hacerse pública. La guardia civil a través del grupo de delitos telemáticos trabaja duro para protegernos de los delincuentes informáticos.

 

Para saber más:

https://espanol.stopbullying.gov/acoso-por-internet/qué-es/ur6/%C3%ADndice.html

http://www.elmundo.es/cultura/2016/08/22/57b72da246163fc8448b4658.html

https://www.gdt.guardiacivil.es/webgdt/cusuarios.php

http://www.pantallasamigas.net/el-defensor-del-menor-presenta-una-guia-para-reducir-las-ilegalidades-que-los-menores-cometen-en-la-red/

Enséñales a ser legales – guía para padres y docentes

Sé legal en internet – guía para menores

 

 

 

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